Lectura: 2ª Co 7. Buscar cómo es el arrepentimiento: Una búsqueda implica esfuerzo, agudeza de los sentidos, una investigación, etc., y cuando se encuentra lo que se está buscando, ese hallazgo es motivo de alegría, es la recompensa al esfuerzo que se aplicó a ese objetivo. En este caso, se busca entender qué es el arrepentimiento: Para ello veamos la etimología de este término, el cual proviene del griego: Metanoia, y que implica un “Cambio de mente”. Cambiar el pensamiento o los planes que se tenían y en un momento dado, decidió uno hacer  otra cosa diferente en forma o integralmente con respecto a esos planes.

¿Qué es arrepentimiento?… El arrepentimiento es un cambio voluntario en que el pecador, convencido de su pecado y viéndose a sí mismo en contraste con la pureza de Dios, lo que le conduce a aborrecer su pecado, dando “media vuelta“ de su mal camino y encaminarse hacia Dios. Salmo 119:59: Consideré mis caminos y torné (media vuelta) a tus testimonios. Lo cual implica aceptar el sacrificio de Cristo como único recurso hacía la salvación. La palabra arrepentimiento traducida del original en su forma más simple, quiere decir: Mente nueva. Esta palabra aplicada al pecador indica: Nuevo propósito voluntario de vida, un cambio de dirección y conducta; es lo que encontramos en la exhortación y conducta; es lo que encontramos en la exhortación del profeta Jeremías 25:5-7: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como á estos buenos higos, así conoceré la trasportación de Judá al cual eché de este lugar á tierra de Caldeos, para bien. Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y volverélos á esta tierra; y los edificaré, y no los destruiré: plantarélos, y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan, que yo soy Jehová: y me serán por pueblo, y yo les seré á ellos por Dios; porque se volverán á mí de todo su corazón.

Una ilustración de este arrepentimiento la leemos en Job 42:3-6: ¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía. Oye te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza. Y de igual manera vemos el resultado de lo que es el arrepentimiento en el Rey David. Sal 51:10: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Un ejemplo de “cambio de mentalidad o de pensamiento”. La persona que maneja, después de “dos o tres veces” que se sube a su vehículo y lo comienza a “dominar”, en un momento dado se “convierte en un cafre”, maneja rápido, que digo rápido, rapidísimo, sin precauciones y sí por la misericordia de Dios ha salido bien librado de algunos percances. Ahora, cuando pasa el tiempo y ahora es su hijo el que se sube a un carro para manejarlo, desde el momento en que es su hijo, algo que él ama y le dolería que tuviera una accidente; de sus primeras recomendaciones que le da, son estas: “No manejes rápido”, “Ten cuidado”. ¿Lo notó? ¡Ahora ya cambió su mentalidad! ¿Por qué? Porque por muy hábil que sea para manejar, ahora el padre razona que, el podrá tener precaución ¿Pero los demás? ¿Si alguien se atraviesa sin precaución? Además que, es su hijo y por malo que sea un padre o una madre, no desea que le pase algo malo a su hijo; pues así, de esa manera deberíamos ubicarnos frente al pecado. El Pecado nos aparta de Dios. El pecado es una grosería contra Dios y más cuando es deliberado.

La Constitución de la Iglesia define al pecado de la siguiente manera: Estas definiciones son para que entandamos qué es el pecado; porque repetimos, esto ofende a Dios, por lo que debe quedar claro y transparente para no incurrir en acciones que ofendan a nuestro Señor y digamos ¡Es que no lo sabía! O algo peor: Tratar de justificar una o más acciones pecaminosas u ofensivas a Dios mediante interpretaciones personales y en lugar de ser Ministro de la Palabra de Dios, se convierta en enemigo de Dios, sólo porque no logra concebir las acciones que nos convierte en enemigos de Dios. Al menos así lo dice la Escritura en: Santiago 4:4  Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Bien, veamos las siguientes:

El pecado según lo enseña la Palabra de Dios tiene las siguientes definiciones:

 

Proverbios 21:4. Altivez de ojos, orgullo de corazón y el brillo de los impíos,  es pecado.

Proverbios 24:9. El pensamiento del necio es pecado: Este texto infiere premeditación o cómo concibe el necio el pecado, confirmando con Santiago 1:13-16. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. Amados hermanos míos, no erréis.

Santiago 4:17El pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace. ¡Entonces pecado es transgresión de la ley! Así lo enseña 1ª Juan. 3:4. Al igual que toda maldad, también es pecado (1ª Jn. 5:17) y… Por cuanto todos pecaron y están destruidos de la gloria de Dios  (Rom. 3:23).

Gálatas 5:19-21: Estas son obras de la carne y por ende, son pecado; pues la intención de la carne es enemistad con Dios. (Rom. 8:7): Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.

 

Otro panorama de las obras de la carne se describen en 1ª Co. 6:9-11. ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

 

La Redención alcanzó y sigue alcanzando a todas las personas afectadas por esta forma de conducta y que algunos profesionales de la conducta, le llaman “enfermedad”, siendo esta “enfermedad” causa de agresión a Dios y por ende, estar destituido de la gloria de Dios. Una vez más: No heredarán el Reino de Dios.

Esta es la razón para buscar un arrepentimiento verdadero. No un arrepentimiento erróneo, que nos engañe y después, cuando ya no haya remedio quererlo remediar; así como le pasó al rico de Lucas 16:19-31. (Por favor léalo en su Biblia).

Un atento llamado a los Ministros de la Palabra de Dios: A Todos los Ministros de la Palabra, se les recomienda que, antes de “abogar por alguna “forma de conducta” que la palabra de Dios no aprueba, estudien sus exposiciones, antes convertirse en aliados del pecado, y queriendo ser “populares” y quedar bien con sus amigos, se conviertan en enemigos de Dios. No es acusación, es una recomendación que sustentamos con la lectura de: 2ª Pedro 1:5-9: Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en vuestra fe virtud, y en la virtud ciencia y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios; y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad. Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Consideren lo que digo y Dios les dé entendimiento en todo.

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